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Sergio Rodríguez Clariana: "Cuanto más entreno, más suerte tengo."

EMPRESA FAMILIAR. GOBERNANDO (EL CAMBIO )

EMPRESA FAMILIAR. GOBERNANDO (EL CAMBIO )

Estimadas/os,

 

El artículo que os adjunto a continuación parte de la base, correcta, del difícil encuadramiento de un Consejo de Ministros con veintidós miembros, si este hubiere de funcionar como un Consejo de Administración empresarial eficiente y eficaz.

 

Últimamente, y me satisface constatarlo, como Consejero Externo estoy denotando un mayor interés por parte de las empresas, estoy refiriéndome a PYMEs, en tener unos Órganos de Gobierno y Dirección reglados de forma ortodoxa. Ello también implica los Órganos de Gobierno de la Empresa Familiar; léase Consejo de Familia y Asamblea de Familia. Que haya inquietud en este sentido es un buen indicativo. 

 

Está absolutamente demostrado que aquellas empresas que tienen Órganos de Gobierno instaurados tienen mejores resultados que aquellas que no los tienen. En alguna ocasión me he encontrado con empresas que funcionan por inercias adquiridas, empresas que en un momento dado y por causas diversas han contratado mis servicios. En otros casos he intervenido en empresas que carecían de metodología, de control y estructura, en ellas la información para poder tomar decisiones era difícil de obtener, porque no estaban establecidos los canales adecuados y no contaban con herramientas de control. 

 

Estructurar y organizar los departamentos, los Órganos de Gobierno y crear los Consejos de Administración supone un cambio estructural que, en todos los casos, las personas que conforman la empresa, sus recursos humanos, agradecen pues perciben un camino a seguir, unos objetivos y una proyección que les convierte en actores de este proceso. En este escenario los resultados son siempre positivos y los Consejos se convierten en una herramienta imprescindible de gestión.

 

Un Consejo de Administración efectivo, con la preparación que se precisa y la información necesaria, nos permitirá una mejor toma de decisiones estratégicas. El liderazgo queda patente y el resto de la empresa, descendiendo a los Consejos de Dirección, tendrán una clara referencia hacia donde deben dirigir sus esfuerzos.

 

Cuando la empresa crece, habría de ser de obligado cumplimiento tener activados los Órganos de Gobierno. Esta es una de mis funciones. Organizar y calendarizar estos Consejos. Se mejora la comunicación entre los participantes, hecho nada baladí, porque nos ayuda a mejorar en la anticipación de posibles conflictos; otra bondad de los Consejos de Administración. Nos trasladamos del día a día a una visión mucho más amplia, así como necesaria.

 

Observamos en innumerables artículos, que el cambio en el mundo empresarial es constante y hay que adaptarse. Crear la cultura del cambio es necesario, para ello tenemos la herramienta perfecta: El Consejo de Administración. “GOBERNANDO EL CAMBIO”

 

 

Gobernando

Pedro Nueno

Cuando veo el número de ministerios que hemos montado en este país me pregunto cómo funcionará una reunión de todos los ministros y ministras añadiendo al presidente y los vicepresidentes del Gobierno. Si se reúnen durante una mañana o una tarde enteras, no se llega a 10 minutos per cápita de tiempo para cada uno de ellos en total, en promedio, para hablar. Si el presidente le dice a una ministra: “Presenta el interesante proyecto que me explicaste, a ver si todos lo vemos y lo sacamos adelante”, y si la ministra le dedica 30 minutos a explicar el proyecto, el tiempo disponible para preguntar, comentar, discrepar o apoyar baja a unos 6 minutos por miembro del Consejo de Ministros y si algunos se enrollan 10 minutos, varios se quedan sin poder hablar. Si alguien dice una barbaridad o algo fenomenal, es muy difícil que los demás puedan argumentar con solidez la conveniencia o la inconveniencia del tema y, si es bueno, hasta ver cómo pueden contribuir a mejorarlo y aplicarlo rápido.

Gobernar, dirigir, innovar, formar o todos los procesos de avance de la sociedad requieren un trabajo en equipo en el que un conjunto de personas con un buen nivel común, pero cada uno con conocimientos y perspectivas específicas, contribuyen, entre todos, a avanzar en los temas que les ocupan.

El tema de los consejos de administración me ha interesado siempre. Cuando estudiaba en Harvard, el profesor que era mi amo (yo era su esclavo) me llevaba a reuniones de consejos en las que yo debía tomar notas de algunos temas. Recuerdo una vez que volamos desde Boston hasta Filadelfia, donde era la reunión de un consejo. Fuimos a una especie de palacio, donde vivía el presidente de la empresa. Antes del consejo, todos los miembros del consejo se bañaron en la piscina, mientras iban tomando bocadillitos que había en una mesa al lado. Yo pedí si me podían dejar un traje de baño y me dieron el traje de baño más grande que he visto en mi vida; no sabía cómo evitar que se me cayese; pero es que el dueño de la casa y presidente del consejo era como Trump, pero un poco más grande.

Sin embargo, cuando empezó el consejo todo cambió. Lo recuerdo como si fuese ahora, y han pasado más de 40 años. Los consejeros sabían de lo que hablaban, encajaban perfectamente con el profesor de Harvard (mi amo era un prestigioso profesor bastante senior), conocían bien la empresa y su sector. Se notaba que el presidente encontraba todo muy útil por sus preguntas y los comentarios. Fue una gran suerte para mí ser esclavo de aquel amo. El consejo de administración me pareció algo muy útil. Pero ¿cuántos consejeros ponemos? Meter 25 en una piscina sería un poco complicado. Creo que con ocho consejeros debería ser suficiente. Puedes tener dos que sean directivos de la empresa (el presidente y el director financiero, por ejemplo), tres que representen a los propietarios (una familia, un fondo financiero, un banco muy implicado en su deuda, etcétera) y tres que sean independientes y bien preparados (pero realmente independientes, diciendo lo que en realidad piensan). Si dedican una mañana o una tarde ocho o nueve veces al año y reciben la información para cada reunión una semana antes, ese consejo puede ser un fantástico instrumento para el gobierno corporativo de la empresa que es la gestión, desde lo más arriba, de su estrategia, con su continua puesta al día, pero, sobre todo, con su puesta en práctica, la evaluación del equipo directivo y su actua­lización, el aseguramiento de que todo se hace ­cumpliendo con la legalidad y los requerimientos específicos del sector, la garantía de que toda la información que se maneja es correcta y la toma de decisiones, que pueden ser muy difíciles, como vender la empresa si es evidente que no va a tener un posible buen futuro. Todo esto lo puede hacer un equipo trabajando duro, aportando sus conocimientos y construyendo entre todos, pero un equipo eficiente ha de tener una dimensión moderada y organizarse de forma práctica y no política.

Creo que con ocho consejeros debería ser suficiente; puedes tener dos que sean directivos.

 

Fuente: La Vanguardia 19/01/2019

Publicado
el 20-01-2020
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